lunes, 13 de junio de 2016

Falta y Vale



La suspensión de Draymond Green es un caso que ha suscitado innumerables y encontradas opiniones, y el debate generado va desde ridículas posiciones hasta técnicos análisis. ¿Es cuestionable la sanción sobre el jugador dictada por las autoridades de la NBA? ¿Merece el baloncestista el castigo impuesto?

Este caso tiene muchas aristas por las cuales podemos tocarlo, por ejemplo, el juego físico e intenso de Green lo lleva a cometer muchas fouls personales y algunas de esas infracciones entran en el rango de “faltas flagrantes”, son las faltas innecesarias que ponen en peligro la integridad del jugador que la recibe.

El estilo rudo del small foward de los Golden State Warriors, hace recordar el baloncesto agresivo de los años 90´s, tiempo en que el juego tosco y agresivo era algo normal. Ver choques, trompadas, empujones, pisotones, halarse del uniforme era el pan nuestro de cada día.

Entre los nombres de esa época que se destacan como agresivos y hasta violentos tenemos a Charles Barkley, Ben Wallace, los famosos “Chicos Malos” de Detroit Pistos, Isiah Thomas, Bill Laimbeer, Ricky Mahorn.



Ver reflejado en Draymond Green el llamado “juego sucio” nos lleva a concluir que él es el bad  boy (chico malo) de estos tiempos. Su proceder temerario ralla en lo violento, al punto de ser considerado por mucho como una conducta antideportiva.

Ahora volvamos a los tecnicismos, existen dos tipos de “faltas flagrantes”:

Tipo I: falta intencionada innecesaria, fuerte y antideportiva (viola los principios de la deportividad). Se penaliza con dos tiros libres sin rebote, posesión para el equipo que ha recibido la falta y el jugador que la comete recibe una sanción económica que va desde 10,000 a 35,000 dólares.

Tipo II: falta innecesaria y excesiva que puede poner en peligro la integridad del jugador que la recibe. Se penaliza con dos tiros libres sin rebote y posesión para el equipo que ha recibido la falta y el jugador que la realiza es inmediatamente expulsado. Se sanciona económicamente al jugador que la ha hecho y además, la NBA puede castigar al infractor con uno o varios partidos de sanción.

 La falta flagrante tipo I cuesta 1 punto y la tipo II cuesta 2 puntos. Si un jugador presenta 4 de estos puntos en su haber, es inmediatamente suspendido un encuentro.     (Información tomada desde www.masnba.es).

Desde el inicio de los Playoffs, Green ha reincidido en la comisión de faltas flagrantes, cabe destacar que la clasificación de la infracción queda a juicio de los árbitros.


En la primera ronda contra Houston Rockets el fornido jugador lanzó al suelo a Michael Beasley, lo que le valió el primer punto por esta acción catalogada como tipo I. Más tarde, en la Final de conferencia, Green le dejó dantescos recuerdos al  pivot de los Oklahoma City Thunders Steven Adams; lo golpeó dos veces en las entre piernas, la primera vista como flagrante I y en la segunda ocasión la falta marcada como tipo II, fue considerada con elementos de mala intensión y excesiva agresividad, sumando uno y dos puntos respectivamente.


Según el reglamento, ya en este punto la acumulación de puntos negativos como producto de las faltas cometidas le valían ser suspendido, pero por la importancia del escenario los jueces optaron por sancionarlo con una multa de $US 25,000 con la advertencia de no volver a reincidir en su comportamiento dentro del tabloncillo.

El cuarto partido de la Serie Final fue protagonizado por un encontronazo entre la estrella de los Cleveland Cavaliers LeBron James y el intensamente defensivo Draymond Green.


Como resultado de dicho altercado tenemos una “falta técnica” pitada contra James, y tras una exhaustiva evaluación, fue decretada la cuarta “Flagrante” para Green y su tercera de categoría I. Lo que le costó la suspensión del quinto juego de la serie para quien ha sido el jugador más consistente de Golden State, y principal candidato para el MVP de la Final.


Después de analizar lo descrito, las preguntas planteadas al inicio tienen respuesta:

¿Es cuestionable la sanción sobre el jugador dictada por las autoridades de la NBA?

No, los jueces actuaron conforme a lo establecido por las reglas, es más, fueron flexibles al no dictaminar el castigo inmediatamente alcanzó el cuarto punto.

¿Merece el baloncestista el castigo impuesto?

Sí, su recalcitrante conducta antideportiva lo hace merecedor de una pena que no se imponía desde que la purgara Jerry Stackhouse, cuando vistiendo la franela de Dallas Mavericks cometiera una falta flagrante sobre el centro de los Miami Heat Shaquille O´Neal, en el cuarto partido de la Serie.

¿Qué tanto ayuda a su equipo este juego tan fuerte e intenso? A mi entender mucho, su estilo le ha valido convertirse en la bujía inspiradora del los Warriors.

Mas, a sabiendas del tipo de sanción que caería sobre él, la otra pregunta que surge es; ¿cuán irresponsable fue su proceder? Creo que fue muy insensato de su parte, pues conociendo el valor que su figura representa para su conjunto, debió controlar su ímpetu y no caer en la trampa tendida por LeBron al pasarle por encima tras el encontronazo.
Steve Keer 

El otro culpable al que creo se debe señalar es el dirigente de Golden State, Steve Keer. El hombre conoce la inestabilidad de su jugador y con un partido favoreciéndolo ampliamente y faltando menos de tres minutos para terminar el juego, Green no buscaba nada en la cancha.

Así que optemos por dejar este capítulo cerrado, ya que la experticia realizada arrojó que fue “Falta y Vale”.

Fuentes:
Más NBA
El Nuevo Diario



Edición y  manejo: @dionikitamusic


viernes, 10 de junio de 2016

Rostros Eternos


¿Ya viste su rostro?, carga su vida en él, exprime sus sueños sobre él. Aligera el peso de los años en una sonrisa y absorbe el salitre de una lágrima en su mejilla. Sé que observaste su faz, es imposible no verla, si le talló una estruendosa carcajada con un cincel, para ocultar sus desilusiones, derrotas y sin sabores.

Este otro es más fresco, un semblante de descuido, que manifiesta la alegre ignorancia juvenil, que persigue respuestas, que se regocija sorprendido con el azul del cielo o con los acordes de una audaz guitarra. Una despistada y alegre cara que se encrudece con el paso de los años y pierde su dulzura por el azote de la experiencia.

También se pueden ver esos rostros amargos engordados con villanescas acciones, que reparten sonrisas saladas y regalan desencantos espirituales. Con el antifaz taladrado a las sienes, que sudan desánimos, irritaciones y enojos. Que enfundan su descaro en alegrías ficticias, para ocultar sus oscuras intensiones y su vacío mirar.

Disfruto ver esas caras longevas, que ya no tienen nada que ocultar, que extrañan júbilos olvidados en el tiempo, y reflejan un conocimiento revestido de una contenta tristeza. Agotados semblantes que respiran años extraviados en los ojos, y esperan descanso en la tranquilidad lúgubre de un ataúd.


Y cómo obviar el regocijo de una faz bondadosa, desprendida y sincera. De esos rostros que al verlos calman tu sed, dándote a beber una refrescante ternura que acaricia las nubes. Caras que dan amoríos sin esperar abrazos, que no necesitan maquillar sus tristezas, pues crecen con cada entrega. Que vencen tras morir a la misma muerte, pues son recordados para siempre en las miradas llenas de esperanza.


Rostros eternos, rostros podridos, caras dispersas, caras atrevidas. Caretas construidas de masilla, antifaces endulzados con almíbar. Huellas de un indetenible reloj que arruga la semblanza jovial, convirtiendo delineados ojos en afligidas ojeras. Eternos rostros que se esconden en espejos y reflejan la vida.



Edición y  manejo: @dionikitamusic


martes, 7 de junio de 2016

"Alí, Bumaye"

Cassius Marcellus Clay

¿Es Alí el boxeador más grande que ha pisado un cuadrilátero? me preguntó una amiga, apelando a que conocía de boxeo un poquito más que ella. No, le respondí. Creo que han existido peleadores enguantados mejores que Muhammad Alí, continué resaltando. Pero si amplías la pregunta y me señalas si es el deportista más grande que ha existido, diría que sí.

Su figura trascendió al entarimado cuadrado cercado por cuerdas, sus 6 pies 3 pulgadas solo medían su estatura física, su verdadera talla se elevó a la estratosfera y sobrepasó por mucho los 6,10 m² en promedio que mide un ring.

Nacido el 17 de enero de 1942 en el seno de una familia creyente, padre metodista y madre bautista, fue declarado con el nombre de Cassius Marcellus Clay, Jr., era el mayor de dos hermanos. Desde su niñez fue testigo de la tolerancia inculcada en su hogar, ya que sus padres convivían aun cuando sus corrientes cristianas eras diferentes.

Louisville, Kentucky, su lugar de origen, tal vez no era el lugar más difícil para una familia afroamericana en comparación con los estados del Sur, pero el racismo y la segregación era el principal inconveniente social en los Estados Unidos en las décadas que al talentoso pugilista le tocó vivir. Leer carteles discriminatorios como “white only” (solo blancos), o “no colored allowed” (no se aceptan personas de color), es una experiencia que te marca de por vida y fueron causas sociales a las que Alí no se mostró indiferente.

Nace una leyenda



Cassius Clay en los Juegos Olímpicos de Roma 1960.
Desde joven Cassius Clay se destacó en el deporte de los puños enguantados, con una rapidez sorprendente para su peso (semipesado, 168 lbs + y pesado 185lbs +), y una pegada anestesiante, su talento no tardó en mostrarse. En su etapa amateur logró la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma 1960, ya con 18 años recibía los vítores de un campeón y tras su regreso del magno evento deportivo fue acuñado por el entrenador Angelo Dundee.

Guiado por Dundee, Clay daría el salto al profesionalismo y entre octubre del 60 hasta junio de 1963 compiló una impresionante marca de 19-0, 16 KO. Aún con la crítica en contra de los principales analistas del boxeo, quienes dudaban si estaba preparado para un combate titular, una batallada victoria sobre Henry Cooper le concedió el derecho de ser el primer retador para el título de los pesos pesados que ostentaba el temible Sonny Liston.



Para el combate contra Cooper, la influencia del luchador de pressing-cash Gorgeous George se había marcado en Cassius, el histrionismo y la parafernalia que lo caracterizó durante toda su carrera ya se hacía evidente. En el pesaje previo al combate el insipiente boxeador le gritaba a su rival: “You got a Queen, you need a King. I am King!" (“¡Tienes una reina, necesitas un Rey. Yo soy un Rey!”).


En la previa a la lucha contra Liston también demostró lo bocazas que era, lo persiguió, lo acosaba en sus prácticas, "Es demasiado feo para ser campeón del mundo. El campeón debería ser guapo, como yo", le vociferaba. Y al parecer este sistemático ataque psicológico rindió dividendos, porque el flamante Campeón subió al cuadrilátero evidentemente contrariado e inseguro, ventaja que el retador aprovechó desatando una andanada de golpes que impactaron la anatomía de Sonny Liston, quien se rehusó a salir de su esquina en el séptimo asalto, dándole la victoria y el primer campeonato de su carrera a Cassius Clay.


Estos gladiadores se enfrentarían de nuevo por el título el 25 de mayo de 1965, el ahora Muhammad Alí se tardó solo dos minutos en llevar a Liston a la lona recurriendo al célebre golpe llamado "anchor punch". Los espectadores no captaron el fulminante derechazo y acusaron al retador de "echarse" manchando así la revancha.

En una foto histórica de este segundo encuentro se ve a Liston de espaldas en el ring y un Alí imponente gritando sobre el derrotado púgil.

Alí vs Liston

Cassius X

Según la ideología de la Nación del Islam la X representa el desconocimiento de su apellido real, puesto que a los negros se les imponía el nombre de su dueño durante la esclavitud, por eso aquellos que se convierten a esta facción religiosa tachan de su nombre los apellidos familiares y lo reemplazan con la equis.

Para 1959 ya nuestro protagonista tenía fuertes lazos con activistas del Islam, destacándose la relación de amistad que Clay tenía con el líder islamista y portavoz de la entidad religiosa, Malcon X. Siendo una de las figuras más importantes y seguidas, el hecho de apoyar al boxeador en su afán de convertirse en campeón mundial, contrario a la voz populis, era algo que llenaba de regocijo al novel combatiente.


Al otro día de coronarse Campeón Mundial de los pesos pesados, el 26 de febrero de 1964, Cassius Clay abandonó su nombre y pasó a formar parte de las filas de la Nación del Islam. Tenía pensado adoptar el nombre de Cassius X, así no tan solo abriría su corazón al islamismo, también rendiría honor ha un aliado que lo apoyó, aún cuando la misma entidad religiosa dudaba en brindar soporte a un alarmante pugilista, que de perder ante Liston representaría un knockup para "La Nación".


1964


Tener el oro en su cintura le rindió frutos de inmediato, ya que no necesitó llevar un nombre transitorio. El líder máximo de la Nación del Islam, Elijah Muhammad, se pronunció de inmediato bautizando al nuevo y famoso feligrés; lo llamó Muhammad Alí, y desde entonces su inmensa figura se ha visto atada a un nombre que rinde honor a las icónicas figuras del Islam.


Más grande que su corona


Sus batallas en el entarimado fueron extraordinarias, enfrentó a los más demoledores boxeadores de su época. Su estilo ortodoxo con un rápido movimiento de piernas y un taladrante jab, que combinados con su devastador corto de derecha lo elevaron a ser considerado por muchos el mejor pugilista de todos los tiempos.

Su record de 56-5, 37 KO., no revela las titánicas batallas que protagonizó fuera del cuadrilátero. El hombre defendió con el instinto de campeón que lo llevó a cinco coronas mundiales sus controversiales posiciones ante las injusticias contra los afroamericanos.

Siendo el campeón en 1966 fue llamado por las fuerzas armadas para servicio militar, Alí se rehusó a ser reclutado alegando su ideología pacifista y apegánsode a la "objeción de conciencia", definida como la negativa a acatar leyes u órdenes, realizar servicios y actos por causas éticas y religiosas.



Sumado a su desobediencia se destaca una frase célebre que aún retumba en los estamentos judiciales de los Estados Unidos: «Pregunten todo lo quieran sobre la guerra de Vietnam, siempre tendré esta canción: “No tengo problemas con los Viet Cong… porque ningún Viet Cong me ha llamado nigger”»


El desacato de Muhammad Alí fue sancionado con una sentencia a prisión de cinco años y una multa de 10 mil dólares. Recibió libertad bajo fianza, pero fue confiscado su pasaporte y despojado de su título y por si todo esto fuera poco, se le prohibió pelear durante tres años y medio.


Su osada posición fue un verdadero precedente para los posteriores pronunciamientos de destacados líderes comunitarios como Martin Luther King y su discurso en contra de la fatídica Guerra de Vietnam el 4 de abril de 1967.


Su imagen llegó al cine, su estela inspiró canciones, su silueta fue la musa de innumerables manifestaciones de artes plásticas. Las fronteras que delimitaba el ring fueron pequeñas para la estatura que alcanzó Muhammad Alí.



Alí vs Parkinson


Sin temor a equivocarme la pelea más significativa de Alí fue "Rumble in the Jungle", celebrada en el Zaire en 1974 contra George Foreman, un poderoso campeón cuyas peleas no pasaban del segundo asalto. Muchos dudaban que el héroe saldría victorioso ante un villano aterrador y con una pegada capaz de destrozar murallas.


Los habitantes del país africano brindaron un abrumador apoyo al carismático retador, y bajo el lema de "Alí Bumaye", que en lingala, uno de los dialectos del Congo significa Alí Mátalo, y su ya conocido ataque psicológico, mellaron el carácter del Campeón, quien en una mítica pelea no pudo retener el título.



Pero en septiembre de 1984, a tres años de su retiro del cuadrilátero, Muhammad Alí fue diagnosticado con el "Mal de Parkinson", y este fue el preludio de su más dificultoso combate.

Esta enfermedad degenerativa se movía en el cuadrilátero sigilosa, zozobrante, insistente. Con un jab de izquierda que de a poco iba debilitando la osamenta del Campeón, un zigzageo de cabeza que le permitía eludir con cierta facilidad los golpes lanzados por Alí.


El veterano boxeador usó toda la sabiduría acumulada de sus anteriores combates, se recostó contra las cuerdas meciéndose con una maestría impecable, usando ese famoso "rope-a-dope" que le valió el triunfo en Zaire contra Foreman, apeló al cansancio de esta enfermedad que ataca con devastadoras combinaciones las neuronas cerebrales, produciendo una incapacidad progresiva.


En su esquina estaba su esposa Lonnie, que lo animaba y trazaba la estrategia a seguir asalto tras asalto, para mantenerse en pie frente a los sistemáticos y consistentes ataques de Parkinson.


Alí aguantó, lucho como esos gladiadores espartanos, demostrando una entereza sin igual. Gritando a los oídos sordos de Parkinson; "Soy el más Grande de todos los Tiempos", "Eres lento y feo, no puedes ser Campeón". Mas, en esta ocasión se impuso el villano, un aniquilador recto de derecha impactó el rostro de Muhammad Alí, dejándolo tendido para siempre.


No fue fácil, todos los amantes del deporte de las narices chatas escuchamos con los ojos llorosos el conteo regresivo, deseando en lo más profundo de nuestros corazones que se pusiera de pie y la campana lo protegiera para que pueda pelear un round más. Con voz entrecortada se escuchó los últimos vítores de un público afligido. "Alí, Bumaye". 







viernes, 3 de junio de 2016

MUJER DE ÉBANO



Foto Tony Urbansmash
Intrigante, oscura e intensa como la noche; osada, escurridiza y omnipotente como la sombra.
Llegaste a nuestras tierras como un ser despreciable y abominable, pero tu voluptuosa y despampanante figura despertó un morboso, perverso e incontrolable deseo.

Tony Urbansmash
Fuiste esclava y ahora el mundo se inclina ante tu irresistible presencia. Tus poderosas caderas fueron capaces de trocar el amargo azote del látigo por dulces y deliciosas caricias.
Foto Tony Urbansmash
¿Cómo no vencerse ante el apetitoso color de tu piel tostada por el sol?, ¿Cómo contenerse al paso arrollador de tu candente cuerpo bronceado que desafía la majestuosidad del astro rey?

Foto Tony Urbansmash
Quién se resistiría a la imponente silueta de una morena armonizando el movimiento de su cuerpo al ritmo de la sensual música tropical, o una esplendida mulata tongoneando su vaivén, jactándose de las curvas en su cintura moldeada por algún escultor divino.



Eres tu mujer de ébano quien agita mis sentidos y me haces creerme dueño del universo cuando me abrasa el fuego de tus piernas y logras extraer de mí los más desalmados deseos, desencadenando en todo mí ser las intenciones más indecorosas.




Dame a beber de esa dulce y embriagante melaza que desborda mis más fervientes anhelos y destruye mis fortalezas cual represa que cede ante la crecida del río.










jueves, 2 de junio de 2016

La Final que trasciende al campeonato


En el 1947 se celebró la primera Final de la NBA, entonces BBA y que al fucionarce en 1949 con la NBL adquiere su actual nombre. Los Philadelphia Warriors, hoy Golden State, vencieron en cinco partidos (4-1) a los extintos Chicago Stags.

Desde ese precedente, 69 finales se han efectuado, y en 12 ocasiones los mismos equipos se enfrentaron en temporadas consecutivas; de la docena resaltada, cuatro veces Lakers y Celtics han sido los conjuntos involucrados. Agreguen una treceava con la presente.

Al vencer en un emocionante séptimo partido a Oklahoma City Thunder, un rival que le resultó más que respondón, los Golden State Warriors repiten su participación en la Final y de paso reeditan la versión de la pasada temporada, pues los Cleveland Cavaliers ya habían asegurado días antes su lugar en el grandioso escenario.


Es casi obligatorio resaltar en este comentario estadísticas frías y numeritos que proyectarían el devenir de esta anhelada serie final, pero este nivel de competencia va más allá de porcentajes y récords. Son esos intangibles que dictarán la cadencia del baile, mas no nos precipitemos.

Esta es la sexta visita a un Final para los Warriors, siendo parte de la Conferencia Este y representando la ciudad de Philadelphia fueron tres veces (1947, 48, 56) compilando marca de 2-1, después de mudarse al Oeste en 1962 han salido victoriosos en las dos ocasiones que llegaron al excelso escenario (1975, 2015).

Los Cavs fundados en 1967, pero con participación en la NBA desde 1970, arriban a su tercera Final saliendo cabizbajos en las dos anteriores (2007, 2015). En las tres oportunidades de alcanzar el cetro de campeón el equipo con sede en Cleveland ha sido guiado por LeBron James, quien ya tiene una deuda moral con esta ciudad.

La superioridad del quinteto de la Bahía en las últimas dos campañas ha sido más que evidente, no solo sobre Los Cavaliers, sobre toda la liga. Mostraron un dominio casi total durante esta temporada regular, y no fue hasta la Final de Conferencia donde pudimos ver su humanidad.

El dominio de Golden State frente a Cleveland Cavaliers ha sido sencillamente aplastante, con un record de (7-3) en los últimos 10 encuentros incluyendo la Final del año pasado, donde los Warrios sobre anotan a Cavs 114/104 tirando para un 48.3 % de campo, y un astronómico 41.3 % de larga distancia.

Únicamente en los juegos dos y tres de la Final 2015 Cleveland dio luces de tener herramientas para ganarle a GSW. En esos partidos la marca de Matthew Dellavedova causó estragos sobre la eficiencia de Sthephen Curry, restringiéndolo a un 25 % de campo y 33 % de tres. Pero el encanto fue efímero, el “chico maravilla” ajustó aumentando a un robusto 56 % su eficiencia hacia el canasto en los cinco juegos en que se han enfrentado desde entonces.

Puedo seguir, los numeritos son incontables, y definitivamente dan un panorama bastante acertado sobre el resultado de un juego, hasta de una serie. Basados en los ya mencionados, por ejemplo, los alojados en la costa salen amplios favoritos, 70/30 como sustentan la mayoría de los analistas.

No me circunscribiré a las estadísticas, en esta Final surgirán muchos intangibles que vale la pena mencionar.

Golden State
Para Golden State hay un elemento clave que los impulsa a coronar una de las mejores campañas registradas en el mejor baloncesto del mundo, ganar el campeonato sería quebrar por completo el monumento sentimentalmente erguido a los históricos Chicago Bulls de 1995-96. Si no completan la travesía colocando en su vitrina el Trofy, haber roto la marca de victorias quedará con un amargo sabor.

Defender su título también es otra arista interesante, en 20 ocasiones un conjunto campeón regresa el próximo año a revalidar su corona, Los Warriors buscan iniciar su propia dinastía. La historia los obliga a hacerlo.

Además, debo incluir el factor orgullo, muchos cuestionan que el campeonato logrado la temporada pasada fue a expensas de unos Clavaliers diezmado por las lesiones, no me incluyo entre esos, las lesiones son parte del juego y se debe dar mérito a Golden State que pudo sortear con las dificultades físicas de una difícil temporada y erigirse como campeones.

El quinteto de Los Cavs, de su parte, buscan terminar con esa sequía de campeonatos que tiene la furibunda cuidad de Ohio. Tienen todas las esperanzas cifradas en los hombros de un conjunto que fue el mejor de su Conferencia, y que su paso por la actual postemporada así lo demuestra, pues solo han perdido dos encuentros ante un aguerrido Toronto Raptors que demostraron ser casi imbatibles cuando juegan en su casa.

Cleveland Cavaliers
El astro LeBron James tiene una deuda con su fanaticada que han visto al “Rey” perder su sitial ante un Sthephen Curry que tiene al mundo del aro y el balón maravillado con sus espectaculares lances de muy larga distancia. Y sumado a esto, los equipos liderados por James han sucumbido en las últimas dos finales.

La naturaleza humana es tan curiosa que hasta pudiera acostumbrarse a las derrotas, y el record negativo de LeBron en series finales pudiera estar llevándolo a esa absorbente trampa de arenas movedizas.

Curry en conferencia de prensa afirmó que no busca destronar a nadie de su reinado, ni ser el rostro de la NBA, que su intención es ganar anillos, y le creo. Pero de paso, mientras logra llenar su vitrina de trofeos, lograr ser mencionado como el mejor jugador en su época es un plus que no caería nada mal.

LeBron James vs Sthephen Curry
La guerra no es solo por un título, es sobre egos, marcas históricas, deudas sentimentales, hegemonías monárquicas, dinastías estableciéndose. Es referente silenciar comentarios y demostrar superioridad, es acerca de alcanzar la gloria.






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