Mostrando las entradas con la etiqueta Con Miel.... Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Con Miel.... Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de diciembre de 2016

Mi Paraíso Querido.

Paraíso querido, Paraíso florido que me viste nacer, hoy he vuelto a tu suelo. Lo veo tan cambiado que no sé si aún Existen los amigos de ayer.

El parque está triste, sus árboles ya viejos. Pero el mismo risueño y el mismo placer.



Sus ríos caudalosos que en tiempos pasados resbalaban a la mar, Es ya una mina de arena y cascajo, que solo descansa al atardecer.


Es mi pueblo precioso que en bellas mañanas, la brisa suave acaricia mi cara.Allí en ese pueblo tejí yo ilusiones llenas de esperanzas,y aprendí a querer con toda mi alma. 


Mi querido Paraíso, perdido te encuentras ya, sé que algún día me harás llorar más.En ese andén que llevara mi alma en su último tren, ese día te recordare. 




Foto del parque gracias a @Barahoneros, matiz de colores:  
Corrección: @jcrhenriquez

domingo, 3 de julio de 2016

Estás en mis Sueños




Un sobresalto me arranca de un dormitar inquietante y perturbador, pero el recuerdo de tus caricias en mi rostro calma toda consternación y espanto. Apago los ojos nuevamente y ese olor a canela que se desprende de tu sonrisa me acurruca, dándole paz a mí descanso.




Ya no estoy solo en ese abismo sensorial que se esconde entre las sábanas, ahora tus ojos tristes están alerta, vigilantes, advirtiendo cada ápice de pesadilla que pretenda angustiar mis ronquidos. Ahora estás en mis sueños, protegiéndome en un paseo irreal que vuela en mi subconsciente.



Duermo plácido y tranquilo cuando te manifiestas en mis sueños y estrellas tus labios en mi rostro, diciéndome en un acogedor silencio, que me cuidas en todo momento, que me proteges en cada pensamiento, que me abrigas en las noches de viento.




Despierto y sigues en mis sueños, siento que me bendices desde lejos, saboreo tu mirada en mi espalda que me cuida aún con mares de distancia. Escucho ese suspiro de preocupación que retumba como tambor, rompiendo las millas que separan tu abrazo de mi pecho.




Y cuento las horas de cada jornada, y paseo mí vista por la manecilla del reloj a cada instante, y exprimo los minutos, y empujo los segundos; porque quiero volver a dormir, quiero volver a perderme en esa profundidad momentánea, porque sé que ahí te veré, porque sé que estás en mis sueños.





DERECHOS RESERVADOS.

viernes, 24 de junio de 2016

Dos tinteros y un poema

“Las estrellas se juntan y juegan, formando una poesía jamás escrita. Pero que a tus oídos te susurrarían, creo que ellas, por nuestro amor velan”. Réquiem para un Poeta – Walter Herrera.
Un simple ejercicio de prosas locas, pero coherentes, se transformó en un lúcido y destilante poema que encontró vida en la creatividad de dos diferentes trazos.
Trazos confluentes en la misma plataforma virtual.
Rafael Castillo
Rafael Henríquez

@jcrhenriquez -Aquí te esperaré, se escuchó en el oxidado rechinar. ~Por más que tarde, regresaré. Decía una jadeante llovizna que se escabullía...



@leafarcastillo ...Entre las piernas de la mujer, que lo esperaba con
                              las ansias encendidas por sentirse poseída por su                dueño o su Rey.



@jcrhenriquez ...Dueño, Rey, más bien esclavo de unas caderas,
                       que caudalosas embisten y subyugan su realeza a sus deseos. 


@leafarcastillo ...De sentirse vivos, de robarse la vida en cada beso y roce de                          cuerpos, cada posición y gemido que les reviva el aliento.





@jcrhenriquez ...Un aliento de vida que los acerca a la muerte,
                           que exprime sus almas y los hace eternos.
                   Que desprende la piel.


@leafarcastillo ... Piel que contiene sus almas que detiene su ardor,
                        porque si no los vistiera, cegarían al mundo por tanta pasión.


‏@jcrhenriquez  Pasión deslumbrante que motiva los sentidos, y enciende llamaradas en sus labios incandescentes. Lamidos de fuego.

@leafarcastillo La poesía y su matrimonio con el amor, el odio, la muerte y la vida, completan el alma del poeta y dan placer a cada letra escrita.



 Edición y  manejo: @dionikitamusic

DERECHOS RESERVADOS.

viernes, 10 de junio de 2016

Rostros Eternos


¿Ya viste su rostro?, carga su vida en él, exprime sus sueños sobre él. Aligera el peso de los años en una sonrisa y absorbe el salitre de una lágrima en su mejilla. Sé que observaste su faz, es imposible no verla, si le talló una estruendosa carcajada con un cincel, para ocultar sus desilusiones, derrotas y sin sabores.

Este otro es más fresco, un semblante de descuido, que manifiesta la alegre ignorancia juvenil, que persigue respuestas, que se regocija sorprendido con el azul del cielo o con los acordes de una audaz guitarra. Una despistada y alegre cara que se encrudece con el paso de los años y pierde su dulzura por el azote de la experiencia.

También se pueden ver esos rostros amargos engordados con villanescas acciones, que reparten sonrisas saladas y regalan desencantos espirituales. Con el antifaz taladrado a las sienes, que sudan desánimos, irritaciones y enojos. Que enfundan su descaro en alegrías ficticias, para ocultar sus oscuras intensiones y su vacío mirar.

Disfruto ver esas caras longevas, que ya no tienen nada que ocultar, que extrañan júbilos olvidados en el tiempo, y reflejan un conocimiento revestido de una contenta tristeza. Agotados semblantes que respiran años extraviados en los ojos, y esperan descanso en la tranquilidad lúgubre de un ataúd.


Y cómo obviar el regocijo de una faz bondadosa, desprendida y sincera. De esos rostros que al verlos calman tu sed, dándote a beber una refrescante ternura que acaricia las nubes. Caras que dan amoríos sin esperar abrazos, que no necesitan maquillar sus tristezas, pues crecen con cada entrega. Que vencen tras morir a la misma muerte, pues son recordados para siempre en las miradas llenas de esperanza.


Rostros eternos, rostros podridos, caras dispersas, caras atrevidas. Caretas construidas de masilla, antifaces endulzados con almíbar. Huellas de un indetenible reloj que arruga la semblanza jovial, convirtiendo delineados ojos en afligidas ojeras. Eternos rostros que se esconden en espejos y reflejan la vida.



Edición y  manejo: @dionikitamusic


viernes, 3 de junio de 2016

MUJER DE ÉBANO



Foto Tony Urbansmash
Intrigante, oscura e intensa como la noche; osada, escurridiza y omnipotente como la sombra.
Llegaste a nuestras tierras como un ser despreciable y abominable, pero tu voluptuosa y despampanante figura despertó un morboso, perverso e incontrolable deseo.

Tony Urbansmash
Fuiste esclava y ahora el mundo se inclina ante tu irresistible presencia. Tus poderosas caderas fueron capaces de trocar el amargo azote del látigo por dulces y deliciosas caricias.
Foto Tony Urbansmash
¿Cómo no vencerse ante el apetitoso color de tu piel tostada por el sol?, ¿Cómo contenerse al paso arrollador de tu candente cuerpo bronceado que desafía la majestuosidad del astro rey?

Foto Tony Urbansmash
Quién se resistiría a la imponente silueta de una morena armonizando el movimiento de su cuerpo al ritmo de la sensual música tropical, o una esplendida mulata tongoneando su vaivén, jactándose de las curvas en su cintura moldeada por algún escultor divino.



Eres tu mujer de ébano quien agita mis sentidos y me haces creerme dueño del universo cuando me abrasa el fuego de tus piernas y logras extraer de mí los más desalmados deseos, desencadenando en todo mí ser las intenciones más indecorosas.




Dame a beber de esa dulce y embriagante melaza que desborda mis más fervientes anhelos y destruye mis fortalezas cual represa que cede ante la crecida del río.










viernes, 27 de mayo de 2016

No recuerdo cuando empecé a amarte


No recuerdo cuando empecé a amarte, pero sé que te amo desde antes de poder razonar. Te amo antes de saber lo que significa amar, tal vez porque mi destello de vida se encendió cuando tus entrañas energizaron mi corazón. 




No recuerdo cuando empecé a verte tan hermosa, porque aún mis ojos no podían parpadear. Pero desde que tu calorcito me brindó protección sentí la belleza que emanaba de tu interior. 
Una chispa originada en tu alma fue el candor que dos vidas creó, y la hoguera que ardía en tu pecho fue tan candente y abrasadora que con un solo sexo no bastó. Hembra y macho parió tu pureza, Macho y hembra tu disciplina crió.
Dos seres con marcadas diferencias que no percibieron dividido tu rebozante amor. Y un tercer retoño se desprendió de esa ternura, haciendo más dulce tu adorable sonrisa. Tres somos los que con orgullo te miramos y los que con recelo has guiado a la adultez, una triada que al besar tu mano, piden la bendición que Dios depositó en tus ojos.


Al esparcir tu bendita prosperidad, diseminaste de paso la incalculable gracia que reviste tu piel, llenando de alegría nuestros ojos soñadores que te contemplan con afectuosa ilusión.










No recuerdo cuando empecé a adorarte, pero desde que mi primer aliento se manifestó sentí como tu abnegación y desmedido cariño arroparon mi cuerpecito y aun sin saberlo me di cuenta que te adoraría más allá de mi existencia.






viernes, 20 de mayo de 2016

Definitivamente, ¨Ella me conoce bien¨.


Ella me conoce bien, tal vez más que yo, sabe de lo que soy capaz y de esa inmensidad de cosas que me aterrorizan. Está consciente de su influencia en mi sangre y de las inspiraciones que emanan de su esplendor.

Ella ha pulido mi armadura, revistió su metal con un fulgor hipnotizante que la hace parecer impenetrable. Ha sido testigo de mis combates, me ha visto blandir la espada y me ha brindado su cerco protector para enfrentar esos gélidos fantasmas que asedian mi trayecto.

Ha velado mi descanso en momentos que exhausto me abandonan las fuerzas, y quedo rendido a la vera del camino. Se asoma menguante y celosa cuando en noches de tenue centelleo me envuelvo en los cegadores tintineos de unos ojos femeninos que se clavan en mi pecho y exprimen mis pasiones.




Consiente mis excitaciones y se yergue espléndida para que dedique sus misterios a la silueta de una damisela, que ceñida en su hechizo alimenta mis hambrientos deseos con sus desmesurados gemidos.

Es culpable de mi licantropía, cuando intrépida se manifiesta, poseyendo la cintura subyugadora de esa mujer que encierra mi sutileza y libera la fiereza de un Lycan ávido del derroche de sus mieles.

Desaparece en el horizonte, se hace extrañar, mientras pasea su deslumbramiento por lejanos hemisferios. Pero siempre siento el susurro de su brillo vigilando mis desvelos. Sé que de alguna forma su presencia se derrama en mis versos.

Soy esclavo de su majestuosidad y amo de las ovejas que ella pone al alcance de mis garras. Ella aplaca el dolor causado por esos delirios perdidos que duele en la dermis y penetra hasta el tuétano. Y se place en mi embriaguez, cuando con el añejado ron celebro cada caricia alcanzada.

Ella me conoce bien, lo que he sido y en lo que me he convertido. Conoce mis suspiros y enfados, mis deseos y temores, sabe de mis musas y delirios. Es cómplice de mis lujurias y dueña de mis transformaciones. Ella ha lamido mis heridas y motivado mis arrebatos. Si de mi quieres saber detente a escucharla, de cuando en vez sus destellos relatan parte de mi historia.

Ella me conoce bien







viernes, 13 de mayo de 2016

Romance entre el zinc y la lluvia




Una sombra lujuriosa cubre los cielos, mientras un gélido susurro que acaricia la piel anuncia el húmedo y cristalino devenir. Un ventarrón repentino estremece el zinc, y se escucha la estruendosa carcajada del desvelado ferroso. Una risotada tenebrosa, pero que esconde la alegría desmedida de un extraño amorío entre la plancha de metal y la lluvia impetuosa.
El romance incomprendido por los ojos, se hace claramente legible para los sentidos. Una lámina que funge como techo protector contra el despiadado sol, recibe en su coraza las embestidas del sereno cruel, y solo la jugosa caricia que se desprende de las nubes calma el abrasador estado de un vigilante servil y olvidado.

La lluvia envía su brisa mensajera, escribe sus cartas de amor en las hojas de los árboles, que se desprenden y caen en el latón. El empedernido zinc lee y relee cada parte de la hoja desgajada, el ápice, la nervadura, el borde, sin tomar en cuenta que con cada lectura marchita su verdor, y se va desvaneciendo el ilusorio recado plasmado en el haz.
El metal se impacienta, necesita refrescar su incandescente alma de lata. La lluvia demora su promesa de mimos torrenciales, sabe que al caer sobre la plancha ardiente y seca, se evaporará su esencia, se sublimará su humedad. Vale la pena arriesgar las primeras gotas de sus gemidos; el sacrificio es inminente.

Finalmente se desprende del omnipresente gris lamidos oxigenados que se desvanecen en el rostro, y al estrellarse contra la planicie metálica, junto a la ventana, estremece los sentidos, provocando un arrebatador y perverso deseo. Y solo entonces se llega a comprender tal idilio.
La lluvia se manifestó caudalosa, arropó con su manto el candente hierro laminado, sació con su abrumadora abundancia la férrea sed, y sin importarles la exposición consuman su romance, ante la mirada absorta de un testigo que se deleita con el sonido provocado por roce entre lo natural y lo artificial.


La resaca del encuentro no se hizo esperar, secuelas salpicadas en el zinc, estelas del rocío que corroen el metal provocando que se oxide su blindaje. Saciedad pasajera que desaparece con el despertar del astro rey. Ansias que renacen y cuecen las esperanzas de que el romance entre el zinc y la lluvia sea menos desgastante..

--Aquí te esperaré, se escuchó en el oxidado rechinar. -Por más que tarde, regresaré. Decía una jadeante llovizna que se escabullía entre un arco iris.






viernes, 6 de mayo de 2016

Incongruencias


Dices que me amas, pero tu ausencia se palpa entre las sábanas que se congelan sin tu calor. Un gélido susurro que exprime mis esperanzas, cuando prometes envuelta en mi desnudez que siempre regresarás a mis brazos.





Te sientes sin protección y buscas indefensa mi coraza, pero con tus hirientes desavenencias destrozas mi armadura. Me ofreces tus caricias e inspiraciones y al final del día me abrumas con desatinos, vilipendios y amarguras.








Hay más verdad en tus labios que en tus promesas, más pasión en tus arrebatos que en tus proyectos. Un frenesí que se desborda cuando resolutas marcharte y azotas la puerta llevándote en tu cintura mis deseos.










Tus besos encarnados en mis ojos descontrolan mi calma, pero al saber que con otros los compartes me desgarras la piel, los sueños y el alma. Dices que no haga caso, que soy tu todo, pero me vuelves añicos cuando encuentro en tu cuerpo huellas de otra cama.


Los gemidos que brotan de tus manos atesoran las alegrías que alimentan mi ser, pero me haces mendigar tus caricias cada vez que te desvaneces en esas partidas repentinas. Desapariciones incoherentes, perdonadas al mostrarte con un arrepentimiento temporalmente verdadero.


Incongruente es tu proceder, y me consume inmisericorde su desdén. De incongruencias se desbordan tus suspiros, que laceran la piel más que el látigo de un verdugo medieval. Absurdos son tus desprecios, y más hirientes que tus traiciones intermitentes.







viernes, 29 de abril de 2016

Suspiros Fugases


Te encuentro en mis pupilas, latente y deliciosa, pero tu figura se desvanece tras el roce de mis labios en tu cuerpo. Llegas de repente y me brindas estremecedoras caricias que se escapan con tu silueta en la madrugada.

Te viertes en mis sollozos cuando notas que extraño tu piel, pero como agua te filtras entre mis dedos, dejando con tu partida un agridulce sabor que ahoga mis gemidos calcados en tu espalda.

Mis lisonjas te pertenecen, mas, prefieres prestados mis besos para devolverlos agotados, evadiendo el compromiso de ser su salvaguarda. Huyes al saciar tu sed, dejando mi alma desierta.

Suspiros fugases le obsequias a mi esencia, cuando mía y a mis antojos te pretende mi existencia.

Usas mis manos de a ratos, por momentos te llenas de mi pasión, y sin advertencia te disipas como el
trago de vida que me ofrecen tus mimos. Dilapidas mis lujurias cada vez que te evaporas de mi cama, aún ardiente por el paso efímero de tus brazas.

Te posas en mi boca como un haz de luz que se escurre por la ventana, y sin mediar te escabulles justo después que mis lamidos alivian tus heridas. Te respiro en mi codicia, pero de repente te esfumas llevándote tus lubricidades.


Suspiros fugases producto de tus caprichosas cuotas de cariño, que desembocan en frustrantes decepciones al verme rendido frente al agobiante minutero, que me acerca impaciente a tu regreso.











PROGRAMAS GRABADOS